Así se llama el capítulo de este libro...
... del cual copio unos fragmentos:
«A medida que construimos la vida, levantamos una cerca imaginaria en derredor. A medida que acumulamos experiencias, las ubicamos del lado de adentro o de afuera de esa valla. (...)
El propósito de colocar una acción fuera de la cerca es siempre el mismo: el temor al dolor emocional. (...)
A medida que transcurre la vida, vivimos como si hubiera pensamientos que no podemos tener, emociones que no podemos sentir y opciones que ya no podemos ejercitar. Mantener esas posibilidades del lado de afuera de la cerca nos hace sentir seguros, pero esa seguridad es sólo una ilusión. La vida nos confronta con estas posibilidades una y otra vez. Y cuando se acercan a la cerca nos sentimos amenazados, y por eso en vez de enfrentarnos y luchar con la gran ansiedad nos pasamos la vida librando pequeñas escaramuzas.
(...)
Cuando desarrollamos —ya sea como niños o como adultos lastimados— la costumbre de levantar el menor peso emocional posible, nos ahorramos temporariamente el dolor que se siente al desarrollar cualquier músculo: pero también nos alejamos de porciones cada vez más grandes de la vida. Nos ponemos emocionalmente cada vez más fuera de forma. La gran sabiduría en la psicología de Rollo May es que el sentido del juego de la vida es traer dentro del límite de la cerca todas las emociones y acciones que podamos antes de morir. La persona más libre no es aquella que está libre de algo, sino la que está libre para todo.»
*
Esta pequeña obra maestra de la autoayuda llegó a la Argentina primero como El arte de crecer (Planeta), y luego como El arte de vivir (Urano). Como sucede con los buenos libros del género, aborda con sencillez asuntos complejos e inherentes al exisitir, y es de lo mejor que puede hallarse en su sección, que bien podría subtitularse reflexión & introspección vital (relativa a la vida).



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